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IV

Ramón Peralta

En la democracia americana como todas las demás de su género, los partidos políticos son los instrumentos usados para llevar las expectativas de la población al gobierno. En América dos partidos realizan esa función:  el Republicano y el Demócrata. Desde sus inicios, ambos partidos dirigieron sus políticas hacia sectores y  grupos específicos a los que decían servir: el Demócrata se caracterizó por su apoyo a los grupos esclavistas del sur; el Republicano, encarnó una propuesta mas liberal con su apoyo a los sectores anti-esclavistas.  Una vez pasada la Guerra Civil y después de casi cuarenta años de transición, las tendencias políticas de los dos partidos se revirtieron: los Demócratas pasaron a encarnar políticas liberales con apoyo a los sectores medios y obreros; los Republicanos se entregaron al conservadurismo con el soporte de los grandes empresarios y el capital corporativo. 

Gracias al desarrollo industrial y la industria manufacturera, que trajo como consecuencia el surgimiento de un fuerte movimiento obrero y gracias a sus presiones, se abrieron las puertas a la implementación de políticas liberales, que fueron de beneficios para las capas medias y bajas. Pero al mismo tiempo, surgió una mas fuerte oligarquía producto de las fortunas amasadas en el petróleo, los trenes, la industria del acero y por supuesto, en la industria financiera.

Debido al papel cada vez mas amplio que desempeñaba el gobierno federal en el desenvolvimiento de la economía de la nación, los nuevos sectores oligárquicos reactivaron sus acciones para ampliar su influencia en la toma de decisiones del gobierno, que los llevó a intervenir mas directamente en el proceso político partidario, sobre todo a jugar un papel mas activo en el certamen electoral. Desde entonces, el dinero se convirtió en un importante instrumento para influenciar el voto en las elecciones, la toma de decisiones de los funcionarios de gobierno y en la aprobación de las propuestas que llegaban al congreso. Estos sectores, como dije anteriormente, se alinearon al Partido Republicano.

Al mismo tiempo que el sector financiero-empresarial comenzó a invertir dinero en el movimiento político-partidario, las organizaciones obreras hicieron lo mismo, uniendo fuerza con el Partido Demócrata y constituyéndose en una balanza de fuerza en la lucha política. Esto se puso de manifiesto durante las administraciones de F.D. Roosevelt, donde se pasaron numerosas políticas sociales.

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El florecimiento económico de la clase media y el papel que jugó en el campo político,  trajo como consecuencia un sistema político mas equilibrado y donde el juego político-electoral al menos posibilitaba una participación mas amplia de estos sectores, que  a la vez sirvieron de contrapeso a la influencia del sector corporativo y financiero. Las normas que hasta entonces regularon el proceso electoral, que muchos extienden hasta los años 1970s, no estaban tan entregadas al servicio del poder del gran dinero como sucede hoy, lo que ha provocado serias distorsiones y que ha llevado a muchos a poner en entredicho la justeza del sistema electoral americano. En la próxima entrega entraremos en los detalles y mecanismos sobre cómo el gran capital se ha adueñado del proceso electoral y los efectos que eso ha traído para la gran población de los sectores medios y bajos.


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