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¿Qué pasará después de unos cien días?

Faltan menos de 100 días para las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, y faltan esa misma cantidad de noches para que presenciemos en las cadenas de televisión a un ganador feliz, aupado por sus seguidores, aplaudido sin cesar bajo una lluvia de globos y confetis, y anunciado con voz altisonante de augurios de fortuna, como el regente de los próximos cuatro años que apenas se vislumbran entre la bruma y la pandemia.

Cualquiera que sea el ganador de las elecciones de noviembre, recibirá junto a las llaves del poder, el desplome de Wall Street, las cifras de desempleo disputándose alturas con la NASA y el llanto de millones de personas, que desesperadas romperán cristales en busca de comida. Ese ganador será el culpable, aunque no lo sea, y su partido será proscrito por las masas hasta que el olvido les permita volver a la vida.
Ese es el horizonte común. Ahora, ¿Cómo será el de cada quién?
Si Donald Trump gana las elecciones, no encontrará otra forma de paliar la crisis que activando los clarines de la guerra; buscando a un enemigo a quien pasar la papa ardiendo y convertirse en el héroe del pueblo herido.
Quizás el circo calme el hambre y le perdone la mala jugada, pero lo mas probable es, que a su retrato le escriban en la frente el número de la bestia y termine confinado en un bonker para no correr la suerte de Hitler, de Luis XVI y María Antonieta.
Su fracaso será un ticket de lotería con el número ganador para el Partido Demócrata en las elecciones del 2024, y un largo y agreste funeral para el Partido Republicano.
Pero si gana Joe Biden, la ultraderecha gritará a todo pulmón que tenía razón. Lo culparán de destruir un país que Trump dejó convertido en el Olimpo griego, de traer el funesto socialismo a la sociedad americana hasta mezclarlo como las olas del mar con las desgracias de Venezuela. Desde las butacas de caoba lustrada de los curules del Congreso en Washington, los republicanos. Llamarán a Impeachment, y como serán mayoría, probablemente lo haga renunciar de manera bochornosa como el perro sarnoso que enfermó a la familia.
Así, el Partido Demócrata, quedará sellado en una lápida mármol gruesa, donde descansará inerte hasta el favor del olvido. Los republicanos, cambiarán en la lotería política sus tickets de la suerte, se harán del Congreso en un 99 por ciento para dejar uno a la democracia; colocarán como ladrillos en un muro de protección inquebrantable, uno a uno los nuevos jueces de la Suprema Corte de Justicia, para imponer desde entonces y para siempre, las “buenas costumbres cristianas”, de la gente blanca y pálida como las mariposas del cielo de Miguel Angel. En otras palabras, “harán América grande de nuevo”.
¿América? Lamentablemente no será misma ni con uno ni con otro, ni grande ni grandiosa, ni pequeña ni deprimida. La guerra comercial que desató Trump con China arrojará sus consecuencias. Las corporaciones norteamericanas tendrán que decidir entre el patriotismo o su existencia. El mundo de hoy y el de mañana ya no serán lo mismo. El Coronavirus nos mostró cuán rápido puede cambiar de color nuestro paisaje.
Así como no sabíamos de él hace aproximadamente cien días, tampoco sabemos lo que pasará en los cien siguientes. Ojalá que estas especulaciones no pasen de ser papel y letras.

El Coronavirus y el negocio de los fármacos

Desde que la Organización Mundial de la Salud declaró el Coronavirus como Pandemia en el primer trimestre del año en curso, las gigantescas compañías productoras de medicamentos emprendieron la búsqueda de la vacuna y las posibles medicinas para curar la enfermedad. Esto por muchas razones. La primera y mas importante de ellas fue, aprovechar la oportunidad para mercadear un producto que el mundo entero, es decir, los más de seis mil millones de habitantes, se verán obligados a consumir.

En términos de naciones, para cualquier potencia de la Europa del este o la del oeste, así como para los de los continentes asiático, y americano, encontrar la cura de la pandemia significa asumir una posición de liderazgo en el mercado mundial de fármacos.

Lamentablemente, todas esas naciones como las poderosas compañías farmacéuticas, actuaron por su lado para resolver un mal que nos afecta a todos.  Es muy probable que si hubieran trabajado juntos, la vacuna que se hubiera estado aplicando en todo el mundo.

¿Por qué no hicieron?

Porque inmediantemente comenzaron a aparecer los casos del COVID-19 en Estados Unidos, El presidente Donald Trump comenzó a acusar a China de haber creado el virus, y a imponer nuevas sanciones contra la nación asiática.  Sacó a los Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud y negó que el Coronavirus fuera un enfermedad mortal. La llamó “una gripe” y acusó a sus oponentes partidarios de estar alarmando la situación para obtener ventaja política.

Como sombra que nubla la razón y oculta la verdad del sol, su influencia como líder del país que es económica, política y militarmente más poderoso del mundo, alcanzó a nublar el cielo de Brasil, y otros gobernantes del mundo vasallos del poder del dólar.  Así tenemos que, en América Latina, Brasil, Perú, Colombia y Ecuador, entre otros, son los países mas afectaos por la pandemia.  El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, repetía como papayo los postulados divorciados de la lógica del presidente Trump y terminó hasta él mismo contaminado con el mal.

En medio de una situación de emergencia vital humana como ésta, el presidente Trump endureció el embargo contra Cuba, país que pese a esa injusta e irrazonable acción, es el que mas ha podido controlar el virus.

Hace unas tres semanas, el gobierno de Rusia anunció que había logrado hacer la vacuna y las pruebas en humanos y que habían resultado exitosas, y China por su lado, anunció que se acercaba a la cura de la pandemia.  Como por arte de magia, el gobierno de Estados Unidos seguido por su actual e incondicional de Inglaterra, cuyo primero ministro sigue la línea de Trump, denunciaron que jakers rusos estaban robando secretos de laboratorios estadounidenses, y una semana después el Departamento de Estado dijo que ciudadanos chinos estuvieron robando información de Estados Unidos relacionada con la cura de la pandemia.

Nosotros no somos quien para descartar esas acusaciones, pero si podemos ver como todo el mundo a ha visto, de qué manera el gobierno de Donald Trump se ha ocupado de dividir al mundo en momentos en que lo urgente es trabajar unidos.

Esta semana, el gobierno entregó 2 billones de dólares a la firma Pfeiffer para desarrollar la vacuna.  No sabemos por qué tan tarde ni por qué el contrato, porque la poderosa empresa farmacéutica no necesita recursos para desarrollar sus estudios, paro tal parece que el gobierno de Trump busca asegurarse tener el control de la vacuna.  Una acción más para dividir.

Los candidatos para las elecciones del 4 de agosto

 

Estamos en la puerta de las elecciones primarias del 4 de agosto en las que los partidos elegirán entre muchos candidatos una numerosa lista de posiciones legislativas y administrativas.

Por el lado demócrata, los candidatos están definidos y listos para la contienda de noviembre.  Por el lado republicano, hay muchos competidores para la candidatura a muchos puestos importantes estatales y nacionales.

En lo que respeta al oeste de Michigan, tenemos un claro panorama para saber por dónde ir sin tropezar ni perder la ruta.

Consideramos que los mejores candidatos son aquellos que respaldan las iniciativas para resolver males estructurales que tiene el país en diferentes temas como, los servicios de salud, el control de las armas y la política migratoria.

Uno de los dos senadores del estado de Michigan en Washington, Gary Peter, quien por sus votos en el Congreso ha mostrado respaldar estas iniciativas, está enfrentando el reto de un candidato republicano, John James, quien sigue la línea conservadora de su partido que apuesta por ningún cambio mas que por destruir lo poco que se ha logrado en beneficio de los sectores mas vulnerables de la nación.

James, critica severamente el plan de salud de la administración de Barack Obama, que proveyó de seguro médico a ceca de 14 millones de personas de las cerca de 40 que carecen de ese servicio vital en el país.  Por esa y otras razones, nosotros respaldamos sólidamente la permanencia de Gary Peter como Senador por el estado de Michigan y recomendamos NO votar por John james.

En cuanto al distrito 2 para la Cámara de Representantes en Washington, están ya definidos los candidatos demócrata y republicano.  Po el partido del elefante tenemos a Bill Huizenga, y por el demócrata a Bryan Berghoef.

Huizenga, quien actualmente ocupa el puesto, ha mostrado muy buena actitud hacia las minorías, en especial hacia la comunidad hispana.  Sin embargo, desde que Donald Trump fue electo candidato parta las elecciones del 2016, se unió a su campaña y mantiene su respaldo a la gestión del mandatario.

Berghoef, es un pastor de la Iglesia Reformada, sin experiencia política, que hasta lo que sabemos, no ha tenido acercamiento con la comunidad hispana.

En este punto no vemos muchas esperanzas de cambios positivos pero si la posibilidad de contar con un voto a favor de los temas que consideramos de vital importancia y que mencionamos al principio de estas líneas.

En el distrito 3, para el puesto que ocupa actualmente Justin Amash, hay cinco aspirantes a la candidatura republicana que juntos no suman la décima parte de una buena opción. El 4 de agosto se decidirá cuál de ellos llevará la carta republicana.

En cambio, por el lado demócrata ya está definida la opción correcta: Hillary Scholten.

Scholten es una joven abogada que se ha destacado en su trabajo en favor de los inmigrantes y los temas de justicia social, tanto en las cortes como en su participación en organizaciones de defensa de los derechos civiles como ACLU.

Creemos que es la opción correcta para poner un punto mas de soporte en la lucha por la igualdad de derechos y las soluciones de problemas nacionales urgentes.

Recomendamos fervientemente votar por ella en las elecciones de noviembre.

Es bueno aclarar que, el hecho de que nuestra selección haya caído sobre candidatos demócratas, no quiere decir que respaldamos por entero los lineamientos de esa organización.  Lo que si reconocemos es, que actualmente, tienen mejores candidatos que su oponente republicano.

Si es Goya, no lo quiero

 

El escándalo que se produjo por los elogios, indiscutiblemente inmerecidos, que le tributó el Presidente de Goya Corporation, Robert Unanue, al presidente de Estados Unidos Donald Trump, nos da la oportunidad para aclarar algunos conceptos errados que tiene mucha gente respecto a lo que es la democracia y lo que significan las palabras boicot y sabotaje.

Cuando algunas organizaciones hispanas llamaron a un boicot a los productos Goya, hubo gente que gritó que eso es una violación a los preceptos democráticos y la libre expresión del pensamiento.  Nada mas equivocado.  La democracia consagra el derecho a expresarse en palabras o en actos siempre y cuando estos no vayan en contra de las leyes.

El señor Unanue, tiene todo el derecho de expresar lo que piensa del presidente y nadie tiene el derecho de impedírselo.  Así también, los que no están de acuerdo con él, tienen el derecho de expresarlo en palabras y en hechos.  Hechos como dejar de comprar sus productos.

Nadie nos puede obligar a consumir un producto que no queremos, ni nos puede condenar porque no nos de la gana de comprarlos.  Y aquí la aclaración de los conceptos Boicot y Sabotaje.

Si los detractores de Robert Unanue, es decir, los que llamaron al boicot contra los productos Goya, estuvieran amenazando a los comerciantes que los venden para que los retiren de sus estantes, estarían haciendo sabotaje, lo cual es ilegal, inmoral y abiertamente antidemocrático. Pero hasta lo que sabemos eso no ha pasado.

Un ejemplo de sabotaje, es lo que hace Estados Unidos con los gobiernos que no les son de agrado.  El embargo a Cuba con la ley Hemls Burton, que multa con penas graves a las empresas que hacen negocios con el país caribeño.  O lo que hace Israel cuando embarga los barcos de alimentos que son enviados a territorio palestino.  También, lo que hacían las mafias de Chicago y Nueva York, que quemaban los establecimientos que no pagaban por “seguridad” o vendían sus productos.

Un boicot, es una medida de presión contra una empresa para obligarla a una acción definida.  Este es el caso del boicot al que llamó Cesar Chávez en los años 90 contra los productores de vegetales que utilizaban pesticidas que afectaban la salud de los trabajadores agrícolas.  Chávez llamó al no consumo de esos vegetales.

A nuestro entender, el señor propietario de la empresa Goya, debió recordar que los mas importantes consumidores de sus productos, son los hispanos residentes en los Estados Unidos,  porque representan una población de mas de 50 millones con capacidad de compra en divisa, es decir, dólares. Y que esos poderosos compradores son las mayores víctimas de la política anti inmigrante del presidente Donald Trump.

Obviamente al señor Unanue, no le importa la suerte de las miles de familias separadas, de los miles de niños encarcelados como reos y los millones de trabajadores indocumentados que viven en la inseguridad de un día perderlo todo y ser deportados lejos de sus hijos.

La molestia que han causado los elogios a Trump del señor Unanue, han hecho que la gente voluntariamente, sin que nadie los llame a boicot, diga: si es Goya, no lo quiero.

 

El evento a favor de los policías

 

El pasado lunes 22 de junio se llevó a cabo un evento en apoyo a los oficiales de policía en el Calder Plaza de Grand Rapids.  Algo lógico en momentos en que los oficiales están en la línea de fuego en todo el país, pero irrazonable cuando se hace sin la admisión de los errores que condujeron a la crisis que vivimos hoy. ¿Cuáles errores? Los excesos en el comportamiento de algunos oficiales hacia los ciudadanos.

El evento hubiera sido muy constructivo si hubiera sido organizado con la participación de grupos sociales, especialmente de minorías quienes han demostrado no tener ninguna saña contra los agentes de policía.  Muestra de ello, fue la marcha que se hizo en el centro de la ciudad donde policías y ciudadanos se ocuparon de que la misma fuera ordenada, y en la que participó el propio jefe e la policía.

El evento del lunes, fue más una acción para dividir que para unir.  La persona a cargo de hacer la oración para iniciar acto, Mark Gurley, dijo en esta, que las protestas contra los abusos policiales son parte de un plan comunista para socavar la “América libre”.

Gurley es el fundador del grupo Make Michigan Great Again, cuya tendencia ultra derechista es harta conocida.

Otro de los participantes, Johnny Ortiz, fue uno de los mas severos críticos de que el jefe de policía se arrodillara junto a manifestantes en la protesta de Grand Rapids que se hizo pacífica y ordenadamente.

Tal vez como una muestra de tendencia a la unidad, el jefe de policía Eric Payne asistió al evento, pero no participó en él.

Lo que está ocurriendo actualmente con los departamentos de policía es sencillamente un cuestionamiento de sus métodos, que desde hace muchos años se viene reclamando ante oídos sordos.

Esa indiferencia a un justo reclamo es lo que se ha generado que los ciudadanos salgan a las calles a exigir el derecho que se les ha negado.

Los oficiales de policía que salen a las calles y enfrentan sus vidas para proteger a los ciudadanos, no son realmente los culpables de la actual situación, sino los responsables de mantener un estatus llamado “protocolo” que ha provocado muertes injustificadas.

A nuestro entender, el acto llevado a cabo el pasado 22 de junio en el Calder Plaza, no tuvo como objetivo defender a nuestros agentes de policía de los ataques y acusaciones de racismo, sino hacer campaña política para la actual administración y los ideales de ultra derecha.

Es una pena que se haya utilizado la imagen y el recuerdo de oficiales que perdieron la vida para proteger a los ciudadanos como elemento para dividirlos.

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Entrevista con La Cámara Hispana de Comercio

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