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En 1976, Luis Ramírez trabajaba para Martín Morales, dueño del histórico restaurante, Litle Mexico Café, ubicado en la esquina de la calle Bridge y la avenida Stocking.  Todas las semanas un camión de otro estado llegaba al estacionamiento trasero del edificio para abastecer de especias y otros productos agrícolas al negocio. Un día el propio Martín, quien vio el interés de progresar de Luis, le sugirió que abriera su propio negocio abasteciéndolo de especies a él y a los restaurantes locales.  Así nació Moctezuma, productora y distribuidora de productos mexicanos.

Luis buscó ayuda de sus familiares, de su tio Felix Tejeda, propietario de una tienda de abarrotes de la calle Fulton y de otros amigos de la familia que conocían de negocios y le asesorarían en encontrar los recursos para hacer las primeras compras de mercancías.

“Mi primer cliente fue Martín Morales, y luego le siguieron, Alma Latina, El Taco Boy, el Belt Line, los restaurantes de Rafael Arriaga, y otros.  Llegué a suplir unos trecientos lugares entre tiendas y restaurantes en el estado”, cuenta Luis.

“Renté un local en la calle Stocking que me cedieron a un precio irresistible, donde abrí la pequeña tienda de especies y otros productos mexicanos.  Estaba justo en frente a la tortillería El Matador de Mike Navarro”.

Luis visitó todos negocios que pudo, ofreció sus servicios y tuvo un buen respaldo de los negocios latinos.

Su éxito fue tal que, en 6 años Moctezuma era ya una de las empresas mas prósperas de Grand Rapids. Tenía ya tres grandes almacenes, en Grand Rapids, Wyoming y Cascade.

Con la generación de capital, Luis compró varios edificios de la calle Bridge, incluyendo los que estaban donde hoy se encuentra la tienda Meijer.  Allí tenía planeado construir una tienda y restaurante de comidas mexicanas.  Sería la Gran Moctezuma.

El panorama de la comunidad hispana en los 80 era entonces el siguiente:  En la calle Division cerca de la calle Franklin estaba la factoría El Matador, una empresa millonaria propiedad de Mike Navarro. Estaban también allí, más hacia el norte, los restaurantes mexicanos Acapulco y Alma Latina.  Más hacia el sur, la tienda La Favorita y el restaurante La Loma. En la avenida Grandville, la tienda La Principal y poco después “La Economía”, propiedad de Alejandro Martínez. También la tienda la Familia y un garaje de cambio de llantas llamado La Chispa. En la avenida Stockin estaban Moctezuma y el primer local de El Matador.  En la Bridge, la taquería El Sombrero, Moctezuma, Little Mexico y Maggi’s Kitchen.

¿Cómo comenzó Maggi’s Kitchen? Le preguntamos a Luis.

“Mi mamá, Doña Maggie, cocinaba para unos sobrinos que trabajan en la construcción de la autopista US131 en la S-Curve” (la parte de la interestatal que cruza el Downtown).  “Un día ellos vinieron con algunos compañeros de trabajo quienes se encantaron con el olor de la comida y le pidieron que cocinara para ellos todos los días, así mi mamá terminó cocinando para decenas de trabajadores de la autopista, en una cocina que apenas daba abasto, para un os cuantos tacos”, relató.

La demanda de la comida despertó el espíritu de comercio de Luis y pronto abrió una taquería para su madre y con el nombre de ésta, tal como la conocían todos los trabajadores que allí encontraban su lunch, “La cocina de Maggie” (Maggi’s Kitchen).

Desde entonces Maggi’s Kitchen es el lugar preferido para almorzar en el noroeste de la ciudad.

El desayuno predilecto de los fines de semana y el exquisito sabor a México que la nostalgia obliga a no olvidar.

Luis Ramírez es un héroe de muchas batallas, en especial las de la economía americana, que convierte sueños en realidad, pero también en pesadillas.  Fue víctima de la crisis que afectó la economía americana a finales de los 80 y principio de los noventa.  La misma que impidió a George H. Bush lograr su reelección y llevó a Bill Clinton a la presidencia.  Los bancos, como las primeras ratas del naufrago, comenzaron a incautar propiedades que consideraban en riesgo, y las primeras víctimas fueron los negocios latinos.  Martín Morales perdió el Little Mexico Café, Luis perdió todas las propiedades donde se encuentra hoy la tienda Meijer a quien el banco vendió a precio de rescate.  Pudo conservar las que afortunadamente no pudieron alcanzar las garras de los buitres financieros, y como el ave Fenix levantó de nuevo el vuelo con la industria de las especies y sigue adelante con su mayor orgullo, la cocina de su mamá: “Maggi’s Kitchen”.

 

 


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