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Europa y Estados Unidos, tan creídos y como tan mal informados

 

Si hubo alguna razón por la que muchos países del viejo continente nunca rompieron relaciones con Cuba luego de la revolución de 1959, fue por su inflexible postura de imperio resistente a seguir las pautas trazadas por Estados Unidos en cuanto a política exterior.  Pero en cuanto a los fundamentos ideológicos, no hay ninguna diferencia entre lo que piensan los americanos y lo que piensan los europeos.

Europa es la cuna del capitalismo.  Estados Unidos, el arquitecto de su crecimiento, y hoy por hoy el padre de su nacimiento y existencia.

Euronews, es una cadena informativa de la Unión Europea cuyo contenido es el espejo del pensamiento político del viejo imperio.

Al transmitir informaciones sobre América Latina, Euronews muestra su desinformación sobre lo que ocurre en el continente, y pone, a dependencia de medios no imparciales latinoamericanos, la responsabilidad de informar lo que ocurre del otro lado de las fronteras.

Para ellos, Jeanine Añez, la mujer que los grupos que dieron el golpe de estado en Bolivia en el 2019, implantaron como títere en el poder, era una “presidenta interina”, no una presidenta de facto, lo que es lo mismo que decir que los asaltan un banco y secuestran al personal, son “gerentes interinos”.

Según ellos, Evo Morales, el presidente constitucional de Bolivia, que fue obligado a dimitir del cargo bajo la amenaza de asesinarlo, a él y toda su familia, solo “renunció a su cargo como consecuencia de las dudas sobre la legitimidad de su triunfo en las elecciones de octubre del 2019”.

Para confirmar estos epítetos Euronews se basa en las declaraciones a la prensa del Secretario General de la OEA, Luis Almagro sobre “serias irregularidades en las elecciones de Bolivia”.

Irregularidades, que nunca fueron confirmadas por los propios observadores de la OEA y que las elecciones del 2020 demostraron que se trataba de toda una falsa.

Estados Unidos e Inglaterra fueron los primeros países en reconocer al gobierno de Añez como un legítimo mandato provisional.

Por otro lado, para Euronews, en Cuba no hay gobierno, sino dictadura, y la escasez de alimentos, medicinas, insumos agrícolas y materiales de construcción, no son el producto del embargo estadounidense que prohíbe a todas las empresas que negocian con Estados Unidos vender o comprar al país caribeño .

Esta semana se inició en Carnuales, Inglaterra, la reunión de los siete países mas poderosos industrializados a quienes podemos llamar sin error, dueños del mundo.

El presidente norteamericano Joe Biden, adelantó antes del partir hacia el viejo continente que su objetivo es “dejarles saber a China y Rusia que Europa y Estados Unidos están juntos”.

En esa reunión, los grandes buscarán soluciones a sus problemas utilizando los pequeños como carnada. 

Estados Unidos no quiere que América Latina haga negocios con China ni Rusia.  La Unión Europea creó su pasaporte de Covid para certificar a las personas que ya fueron vacunadas, pero solo con las vacunas americanas y europeas.  Los latinoamericanos que recibieron las vacunas rusas y chinas, no son aceptados.

Ahora, los países ricos tienen el problema del flujo de inmigrantes de los países pobres hacia ellos, algo que será sin dudas, tema para la junta de siete grandes y las noticias de Euronews.

El cinismo americano hacia la pobre América Latina

Una noticia de la Associate Press del pasado jueves 3 de junio informa que “el principal diplomático de Estados Unidos, Antony Blinken, intenta convencer a las naciones centroamericanas de que combatan la corrupción y la pobreza que han contribuido a impulsar una ola de migrantes hacia la frontera sur de Estados Unidos”.

A nosotros nos parece esta “diligencia” que hace actualmente el secretario de estado y que, según otras informaciones seguirá haciendo la vicepresidenta Kamala Harris, una muestra de la ignorancia de las autoridades norteamericanas respecto a los problemas de América Latina y su propia política exterior.  Esto lo decimos para no apelar al epíteto mas preciso en estas circunstancias que es: cinismo.

La corrupción política que corroe a América Latina y que configura un esquema de pobreza extrema contrastante con una minoría groseramente rica, no es otra cosa que obra y gracia de la política norteamericana hacia su patio trasero.

Por siglos las grandes corporaciones norteamericanas han explotado las riquezas de los países de América Latina.  Para esto, se han valido de imponer gobiernos corruptos sobornables capaces de entregar por centavos los recursos naturales de su país con el fin enriquecerse a si mismos.

Cuando en estos países han surgido gobiernos honestos, las sucesivas administraciones norteamericanas les han estampado el sello de “comunistas” y han agotado todos sus recursos para derrocarlos.

En el siglo pasado, Estados Unidos invadió a decenas países latinoamericanos, especialmente centroamericanos, de los cuales provienen hoy las hordas de inmigrantes desesperados por la imposibilidad de sobrevivir en ellos.

Nicaragua, por ejemplo, fue víctima de la dictadura de Anastasio Somoza y sus descendientes por mas de 50 años. Un régimen caracterizado por el saqueo al estado, los asesinatos y la extrema pobreza a que fue sometida la población. Cuando el pueblo nicaragüense se levantó en armas en 1979 y tomó el poder, Estados Unidos bajo la administración de Ronald Reagan, bloqueó económicamente a Nicaragua y financió un ejército opositor para derrocar al nuevo gobierno.

En lo que va de siglo 21, el Departamento de Estado de Estados Unidos ha auspiciado los gobiernos corruptos de Honduras, Guatemala, Colombia y Ecuador, a quienes considera “aliados”.

Actualmente, está financiando a políticos corruptos venezolanos con recursos incautados a ese país por mas de 50 mil millones de dólares.  Esa situación, independientemente de quien gobierne actualmente Venezuela, mantiene al pueblo sumido en una profunda escasez cuya consecuencia es la desesperación por emigrar hacia mejores horizontes, especialmente Estados Unidos.

Ha incrementado las sanciones contra Cuba en apoyo a grupos de oportunistas y mafiosos del exilio cubano en La Florida, despojando a ese país de recursos alimenticios, de salud y de capacidad de desarrollo de infraestructura para mejor la vivienda de sus habitantes.

Si la actual administración de Biden quiere en verdad enfrentar el problema de la inmigración masiva en su frontera sur mejorando las condiciones de vida en los países desde donde provienen las hordas, lo primero que debe hacer es revisar su política hacia el patio trasero porque es ella la única culpable del drama migratorio que vemos hoy.

Los medios sociales, y los nuevos instrumentos del poder

Sucede que nos acostamos a dormir en primavera y despertamos en invierno, en una cama diferente, rodeados de insectos de verano, pero bajo el temblor de un frio que nos hace latir cada hueso entre las sábanas.  Así pasó, cuando crecimos viendo la televisión, leyendo las noticias de las agencias de prensa y de momento nos encontramos en una normativa de información manejada por softwares programados por pragmáticos sin cultura, que codifican nuestra capacidad de comunicación bajo reglas a conveniencia.  A eso se enfrentan nuestras futuras generaciones.

Los medios sociales, el actual cáncer de la información, responden a intereses corporativos que nada tienen de parecido a los humanos, pero que actúan como tales, porque las corporaciones tienen nombre y lugar de residencia, poder de compra y venta, y como consecuencia de las últimas aberraciones de los ambiciosos políticas de la derecha, también un virtual derecho al voto.

Desde décadas muchos pensadores han presagiado que el ser humano sería dominado por las computadoras.  En base a eso la ciencia ficción ha producido innumerables historias que parecen acercarse a la realidad contemporánea pero que en verdad miran desde un punto equivocado lo que seguimos viviendo hoy: el dominio de unos pocos sobre muchos.

El capitalismo, con el control de lo que se produce y se consume tiene en sus manos al mundo.  El 1% de la población mundial acumula la mitad de las riquezas del planeta, mientras el 43% vive en la pobreza.  Las gigantes tecnológicas han puesto en manos de ese 1% por ciento no solo el poder sobre las preferencias de consumo, sino también el control de lo que la gente hace y piensa, y el entorno en donde vive.

Google y Amazon pueden encender las luces de la casa, arrancar el auto, cerrar las puertas, encender y apagar los electrodomésticos, decir la ruta al trabajo, los minutos de tardanza y el tiempo en llegar; abrir las ventas y decidir a quién vas a saludar hoy a través de la pequeña pantalla que mantiene actualmente hipnotizada a la raza humana. Con el desarrollo de los autos inteligentes que se conducen solos, tendrán la capacidad de trasladar a las personas a donde éstas quieran ir y después tal vez, a donde no quieran.

Para todos resultó una novedad poder ver, y hablar con las personas que extrañamos desde más allá de los océanos, decir a muchos lo que podíamos decir solo a los que nos quedan cerca, y enterarnos de lo que ocurre rápidamente sin tener que esperar la salida del diario o llegar a casa para encender el televisor; no tener que abrir el diccionario cuando escribimos, ni caminar a la biblioteca para llegar a las fuentes.  Decía el filosofo español, José Ortega y Gasset, que “la humanidad avanza hacia el confort”, pero lo que ni él ni nosotros sospechamos es que ese confort es una almohada que pone nuestra cabeza a merced de otros, de los mismos que siempre ostentaron el poder y siguen teniendo hoy la sartén por el mango, y el mango también.

Debido a que a ese 1% no le preocupa que exista o no la verdad si no le conviene, el conocimiento comienza a sobrar.  Con el dominio de la comunicación por los medios sociales, la ética periodística, la evaluación de la información y manejo cuidadoso de los contenidos, dejaron de ser necesarios.  Los programas codificados para interceptar información “no conveniente” determinan la información disponible al público.  Así el poder del 1 sobre el 43 se vuelve absoluto. La gente ya no determina su presente ni su mañana, lo hacen otros cuyos rostros nunca vemos.

En un informe de la organización de la universidad de Oxford de Inglaterra se revela que 43% de la población mundial que vive con menos de 6 dólares al día, perdió el 11% de sus ingresos entre el 2017 y el 2018, mientras que el 1% mas rico aumentó sus ingresos en 2,500 millones de dólares diarios.

Los relatores de las Naciones Unidas lanzan gritos al viento alertando que el aumento de la desigualdad es una amenaza al desarrollo sostenido. Nadie los escuchará, porque los que ganan en este juego, tiene el control de lo que puedes saber o no y de donde dormimos y donde despertamos.

No es lo mismo un héroe que una víctima

Esta semana se cumplió un año de la muerte de George Floyd, el afroamericano que perdió la vida bajo la rodilla de un policía blanco en Minneapolis mientras exclamaba que no podía respirar.

Los agentes y Floyd, no fueron los únicos actores en la terrible escena.  Lo fueron mas de una docena de personas que gritaban en vano a los agentes tener piedad con el arrestado y poner atención a su voz auxilio.

George Floyd, fue una víctima más del racismo endémico que lleva en los huesos la sociedad americana y que sobre décadas de pregonar que es sombra del pasado, se manifiesta en la luz y en las sombras con la agresividad de los anglosajones con poder que odian a los de otras razas.

La muerte de Floyd fue la gota que derramó el contenedor de la paciencia de una comunidad, que por siglos, fue esclava y que en menos de una centuria ha logrado emanciparse, pero no a desarrollarse, debido al peso del atraso social al que ha sido sometida.

El desarrollo de una sociedad es una escalera tramada de peldaños que hay que pisar para llegar mas alto. Un paso en falso, puede representar diez hacia atrás.

Floyd, debe ser visto como la víctima que, sin quererlo, pagó con su vida para animar la rebelión de un pueblo dormido y atemorizado por los abusos y los crímenes impunes de agentes de instituciones cuya función, supuestamente, es proteger a los ciudadanos.

Pero es necesario tener en mente la diferencia entre ser héroe o mártir y ser víctima.

El héroe, es la persona que fue capaz de llevar a cabo una acción extraordinaria a pesar de los riesgos; y un mártir, es el que muere por su fe o su creencia por encima de los martirios a que fue sometido.  George Floyd, no era ninguno de ellos.  Era un simple afroamericano, parte de ese mundo de pobreza y segregación a que es sometida a esa comunidad negra por la mayoría blanca americana.

Era el hombre sin oportunidades que no tuvo el legado cultural de sus padres para dedicarse a su desarrollo personal, porque nadie puede reclamarle a una comunidad, que hace menos de un siglo era considerada inferior, que tenga la cultura de estudiar, crear y producir en el mundo capitalista como lo hacen los fundadores de este.

El lugar de los héroes y los mártires, es el de los estandartes que sirven de referencia a las nacientes generaciones y en cuyos ejemplos descansa la semilla del desarrollo.

Es el de las referencias morales que están llamadas a iluminar el pensamiento de los niños de hoy, para crear individuos capaces de luchar por una sociedad y un mundo mejor.

La comunidad afroamericana, como la de todas las minorías étnicas del país, incluyendo la hispana y la asiática, son hoy beneficiarias de las injusticias que la muerte de Floyd sacó a la superficie y despertando a la sociedad dormida por la historia ficticia de las grandes libertades.

George Floyd, como Brionna Taylor y tatos afroamericanos sacrificados en el nombre de un orden selectivo, debe ser recordado como lo que realmente fueron: víctimas de la crueldad que abrió la puerta de la moderna Bastilla.

Tecnología y deshumanización

 

Desde que se produjo la revolución industrial en el boom del sistema de economía capitalista, la producción de maquinarías y el desarrollo de la tecnología tuvieron como objetivo favorecer únicamente a las empresas, no a los trabajadores, ni a los consumidores.

Una maquinaria de producción de calzados en serie, aumenta la producción de zapatos pero reduce la contratación de zapateros.  Afortunadamente los seres humanos aún existimos porque la población aumenta gradualmente con lo cual aumenta la demanda y la necesidad de producir mas.  Además, como decía el poeta Walt Whitman,”la menor articulación de mi mano puede humillar a todas las máquinas”.

Con el descubrimiento de la inteligencia artificial, muchas otras habilidades humanas han comenzado a ser desplazadas, aunque no superadas.  Pero la intensión de las empresas, mas que servir mejor, es ahorrar mas sin importarles que el consumidor reciba un servicio deficiente.

Una de las teorías de la economía capitalista sostiene que la plusvalía o ganancia, proviene mas de la reducción de los costos de producción que de los aumentos de los precios de venta.

En ese afán, en los años 90 las compañías norteamericanas comenzaron a contratar personal de los países del tercer mundo para reemplazar a empleados de Estados Unidos en atender las llamadas de los clientes.  Así surgieron los llamados Call Centers especialmente en Bangalore, India.  Con lo que le pagaban a un empleado norteamericano, podían pagar a 10 en la India.  Y en la India a su vez, se comenzaron a generar empleos a pagos miserables que enriquecieron a los contratistas.

El asunto ahora ha llegado mas lejos.  Las corporaciones decidieron reemplazar a los mal pagados trabajadores del tercer mundo con la inteligencia artificial. Y si antes resultaba molesto tener que hablar con alguien del otro lado del mundo con acento ininteligible, ahora es peor, hablamos con un ordenador programado para contestar limitadas preguntas que por lo reguilar no alcanzan a responder las inquietudes de los consumidores.  Pero como decíamos, ni los trabajadores ni los consumidores son importantes para la mayoría de las corporaciones.  Unas, te ofrecen el calor humano para agarrar tu firma y luego te abandonan en el mundo de la tecnología, pero otras, amparadas por la obligación legal de comprarles, como los servicios de utilidades y los seguros de autos, ni se molestan en la mas insignificante cortesía.

Si bien es cierto, que el reemplazo del trabajo mecánico obliga a las personas a desarrollar otras habilidades, también lo es que la velocidad en que camina uno está dejando muy atrás al otro.

Afortunadamente, el crecimiento de la economía demanda nuevos y diferentes empleos y las consecuencias del afán de lucro de las corporaciones aún no se hacen sentir en todo su peso.

Mientras tanto, crece cada vez mas la diferencia entre ricos y pobres y las ganancias de las corporaciones suben a las nubes dejando abajo a un pueblo estancado, mas cerca de sucumbir en la pobreza que de subir en la escalera del ascenso social, porque la tecnología nunca fue hecha para los ciudadanos sino para enriquecer a los que mas tienen.

 

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Entrevista con Ana José, de la Cámara Hispana de Ciomercio del Oeste de Michigan.

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