ULTIMAS NOTICIAS

Camino a lo peor

 

La sociedad norteamericana parece estar dispuesta a tomar el paso de los cangrejos: hacia atrás. 

No se trata de nada que haya ocurrido de repente, sino de un plan preconcebido por los sectores más retrógrados del país y que hoy comienza a dar sus más funestos frutos.

El nombramiento de jueces conservadores por parte de la administración de George Bush, fue la primera piedra en una escala cuya cúspide coronó el Senado manejado por los republicanos, arrebatándole el derecho a nominación a Barack Obama para cederlo a Donald Trump.  Al mismo con la ratificación de las nominaciones de Trump establecieron una Suprema Corte con el poder y la intención de traer al país de vuelta al siglo 19.

Actualmente la Suprema Corte tiene seis jueces conservadores y solo solo tres moderados.  Eso explica la facilidad con que revertieron los derechos de la mujer a los preceptos de leyes de 100 años atrás, basadas en conceptos religiosos.

Pero eso no es ni lo único ni lo último.  En los próximos meses veremos tambalearse los derechos de los homosexuales a casarse, el establecimiento de enseñanza religiosa en las escuelas, la abolición de los derechos de los sindicatos y el afianzamiento de los privilegios de las empresas sobre los derechos del pueblo.

En términos internacionales, la anterior y la actual administración han vuelto a la Guerra Fría de los setenta en la que las grandes potencias militares se enfrentan en territorios de terceros países usando a estos como pretexto de sus cruzadas.

La administración de Joe Biden, mientras le da golosinas a los sectores liberales de la sociedad americana apoyando los derechos de la mujer y los homosexuales y protegiendo a los inmigrantes, mantiene una política de confrontación con las naciones pobres de América Latina, endureciendo el embargo criminal contra Cuba; incautando los bienes del estado venezolano.

En Europa ha encendido la confrontación con Rusia expandiendo la OTAN en las fronteras del país eslavo y llevando a cabo maniobras militares en el mar negro.

En China, está atizando un conflicto por la provincia de Taiwan que no apunta a nada nuevo.

Las pasadas elecciones primarias, por su lado, dejaron un sabor amargo para el futuro.  El Partido Republicano, que en la ruta cíclica de la política tiende a absorber los votos descontentos de los primeros dos años de la administración demócrata, eligió como sus contendientes para enfrentarse a los incumbentes actuales, a los seguidores de Donald Trump.  Lo cual presagia un Congreso conservador a codo con una Suprema Corte atrasada en siglos y un gobierno guerrerista y sin apoyo popular en la Casa Blanca.

Y en trasfondo el peor presidente de la historia aspirando a volver a reescribir los peores momentos del pasado.

Un futuro peor no lo describiría Dante ni lo pintaría Rembrandt.

Una atinada propuesta del jefe de policía de Grand Rapids

 

 

El jefe de policía de Grand Rapids, Eric Winstrom, presentó un plan ante los comisionados de la ciudad el pasado 26 de julio para mejorar el comportamiento de los oficiales con la ciudadanía a la luz de los graves acontecimientos que se derivaron de la muerte del inmigrante congoleño, Patrick Lyoya de manos de un agente el 4 de abril de este año.

En la reunión de los comisionados de la ciudad, el jefe Winstrom esbozó su plan con el objetivo de evitar que se vuelvan a repetir los casos que han puesto en dudas la confianza de los residentes en los oficiales de policía. Casos en los que ciudadanos han sido maltratados físicamente y verbalmente y niños han sido detenidos a punta de pistolas por agentes oficiales, incluyendo una niña de 13 años, en incidente del año pasado.

Nos parece que la propuesta de Winstrom debería ser puesta en práctica también por los demás departamentos de policía del área, ya que los mismos errores cometidos por la policía de Grand Rapids, los han sido cometidos también por los agentes de los departamentos de Wyoming y otras ciudades del condado Kent.

Winstrom destaca en su propuesta la importancia de que los agentes eviten que las situaciones con personas detenidas por parada de tráfico y otras razones, escalen a resultados letales como ocurrió con el caso Lyoya.

Somos testigos al igual que muchos residentes, de la forma, muchas veces agresiva, en la que algunos oficiales se dirigen a los ciudadanos, lo que contribuye a generar respuestas de estos que escalan en enfrentamientos físicos que, como la pelea del huevo y la piedra, el ciudadano tiene todas las de perder.

El jefe de policía anunció que los oficiales de su departamento tomarán a partir del próximo mes de agosto entrenamiento en manejar situaciones de estrés evitando que estas escalen de manera peligrosa.

Esperamos que esos entrenamientos, no terminen después como muchos otros, en solo palabras y pocos resultados.

En otros editoriales hemos hablado al respecto y sugerido que los agentes deben entender que los ciudadanos no son sus subalternos, ni personas sin derechos para gritarles de manera grosera y esposarlos sin una explicación previa.

Hay casos en los que ha sido todo lo contrario.  En los que los agentes han tratado a las personas con respeto y estas le han respondido con insultos abusando de sus derechos ciudadanos, como si las autoridades no estuvieran haciendo un peligroso trabajo para protegerlos a ellos de las acciones de los delincuentes.

Para que dos personas se envuelvan en una pelea se necesita que las dos hayan elevado el tono, y para que se evite una pelea, basta con que una de las dos mantenga calma.

Esa persona debe ser el agente de policía.

En su propuesta, Winstrom destaca que la prioridad de una nueva forma de actuar de la policía está en que los oficiales entiendan profundamente que la vida de un ser humano es algo sagrado y que la fuerza letal no debe ser usada a menos que sea necesario.  Nosotros sugerimos cambiar la palabra necesaria por imprescindible.

Luis Echeverría Álvarez, malamente recordado

 

El pasado sábado 9 de julio murió a la edad de 100 años, el expresidente de México Luis Echeverría Alvares, quien gobernó a México desde 1970 hasta 1976.

Todas las noticias de las agencias de prensa internacionales y, en consecuencia, todos los medios de comunicación suscritos a estas, divulgaron el deceso del ex mandatario destacando su responsabilidad en la matanza de Tlatelolco, ocurrida en 1968, y la del llamado Halconazo, ocurrido en 1971.

La matanza de Tlatelolco ocurrió el 2 de octubre de 1968 en las Plaza de las Tres Culturas ubicada en la zona de la ciudad conocida como Tlatelolco.  El presidente de entonces era José Diaz Ordaz, del Partido Revolucionario Institucional (PRI).  Luis Echevarría Álvarez era parte de ese gobierno y ejercía el cargo de secretario de Gobernación, que es la cartera encargada de la seguridad nacional.

Miles de estudiantes realizaron una protesta en la plaza en la víspera de las celebraciones de los Juegos Olímpicos de México en los que participarían atletas de todas partes del mundo.

El ejército mexicano dispersó la multitud a tiros y según las estadísticas oficiales 44 personas perdieron la vida, pero según las cuentas independientes fueron cientos los que murieron.

Dos años después de estos hechos, Luis Echevarría fue electo presidente de México.

Hasta muchos años después, nadie lo acusó de ser el responsable de la matanza.  Toda la responsabilidad caía sobre el presidente Díaz Ordaz.

Echeverría asumió el poder en medio de una escalada inflacionaria mundial en la que los países del tercer mundo pagaban la cuota más alta, y comenzó a tomar medidas nacionalistas, que si bien sentaron las bases para un crecimiento económico posterior, de nada sirvieron para enfrentar la grave crisis del presente.

El gobierno devaluó el peso mexicano al valor real del mercado que nominalmente se establecía en 12 pesos por un dólar, pero que en la realidad era de 25 por la unidad monetaria norteamericana. Medida impopular impuesta por la presión de los organismos financieros internacionales.

Echevarría emprendió entonces una campaña para promover la independencia económica de los países del llamado Tercer Mundo. Para proveerlos de una base jurídica internacional que sirviera de barrera a las imposiciones de los consorcios financieros de las grandes potencias, en especial, de Estados Unidos.  Así presentó ante las Naciones Unidas un proyecto de resolución y guía de un nuevo orden económico mundial conocido como “Carta de Deberes y Derechos Económicos de los Estados”.

Fue aprobada el 14 de diciembre de 1974 bajo el título de Resolución 3281 de la Asamblea General de La ONU. Obtuvo 120 votos a favor, 6 en contra y 10 abstenciones.  Los votos en contra fueron como era de esperarse, de Estados Unidos, Inglaterra y otros países de Europa.

El documento, que se conoce mundialmente como “la Carta de Echeverría”, es actualmente una de las más importantes cartas sustantivas de la ONU que condena las violaciones a la soberanía de los pueblos y establece el derecho de estos a aplicar sus sistemas económicos de gobierno.

Los países subdesarrollados vieron en esta un instrumento para defenderse de las agresiones militares y económicas de las grandes potencias, y éstas últimas como una amenaza a sus intereses estratégicos.

Como presidente de México, Echeverría rompió relaciones diplomáticas con la dictadura de Pinochet en Chile y brindó asilo a todos los perseguidos por las dictaduras de esos años. Estableció relaciones diplomáticas con China y mantuvo una política de colaboración con Cuba, medidas que lo sellaron como archienemigo de Estados Unidos y sus aliados europeos.

Independientemente de la responsabilidad que haya tenido con las masacres de estudiantes, Luis Echeverría Álvarez jugó un papel importante en la lucha por un nuevo orden económico mundial.  No es extraño que haya sido durante la administración mexicana más sumisa a los intereses de Estados Unidos, la de Vicente Fox, en la que se formara un comité para investigar las masacres y en la que más se acentuó la divulgación de su supuesta responsabilidad en esos hechos.

 

 

 

 

 

Volodimir Zelensky, un patriota cuestionable

 

Independiente de las diferencias entre Rusia y Ucrania, la peor decisión que puede tomar un presidente es poner a su pueblo como barricada para alzarse con un liderazgo mundial en virtud del apoyo de poderes extranjeros.

Volodimir Zelensky, pasó de comediante a presidente gracias al poder de los medios de comunicación manejados convenientemente por sus socios empresarios de medio, y al apoyo de los grupos de ultraderecha de ese país.  Grupos estos, legatarios de los descendientes de alemanes y austriacos que respaldaron la toma de Ucrania por Hitler en la Segunda Guerra Mundial y ahora se hacen llamar neonazis.

Este comediante, desde que asumió el poder en el 2019, colocó a Ucrania al servicio de los intereses europeos y norteamericano.  Algo que no es nada extraordinario ni diferente a lo que han hecho decenas de gobernantes latinoamericanos y de otros países del llamado Tercer Mundo.

Lo que lo hace diferente y verdaderamente repugnante es que, a sabiendas de las catastróficas consecuencias de permitir las instalaciones militares de la OTAN en Ucrania, lo haya hecho, y continúe prolongando una guerra que solo beneficia a los productores de armas y suplementos militares norteamericanos, rusos y europeos.

La guerra en Ucrania comenzó en febrero de este año, en marzo se abrieron negociaciones de paz con Moscú y después de los primeros acuerdos, los negociadores ucranianos desaparecieron como por arte de magia. ¿Qué pasó?  Que Estados Unidos le prometió una cuantiosa ayuda en armas (40 mil millones de dólares) para que no se rindieran ante las exigencias de Rusia de que desistieran de entrar a la OTAN.

Zelensky y sus socios se emborracharon con el anuncio como el ratón que después de probar tequila comenzó a pidir que le trajeran al gato.

Desde hace casi nueve años, desde que los residentes del Dombás se declararon independientes con dos autoproclamadas republicas llamadas Donetsk y Luganks, el ejército ucraniano ha estado bombardeando las esas zonas y según las agencias independientes defensoras de los derechos humanos, han matado a más 20 mil civiles.

Ahora que el ejército ruso se retiró del norte de Ucrania y se ha movido a la zona en apoyo a esas repúblicas, Zelensky se empeña en recuperarla, territorios que desde años no son gobernados por Ucrania. El hombre ahora hasta reclama que tomará la provincia de Crimea que se anexo Rusia en 2014.

¿En qué beneficia a los ucranianos formar parte de la alianza militar del atlántico norte, OTAN?  Absolutamente en nada, solo que crear un conflicto en el que la víctima es el pueblo ucraniano.

El comediante presidente, como buen actor, ahora viste de verde olivo militar y hace el papel de patriota luchador, visita congresos en diferentes países en busca de ayuda económica con el apoyo de la poderosa maquinaria de propaganda americana y europea.

La guerra de Ucrania hace tiempo que debió terminar, Rusia no tenía que hacer la incursión militar y Zelensky no tenía nada que hacer con la OTAN.

Se realizaron negociaciones de nuevo en Turquía en abril y al igual que en las primeras, los ministros ucranianos desaparecieron.  Estados Unidos volvió a anunciar más ayuda militar con el apoyo de la Unión Europea.  Mientras tantos las calles y ciudades ucranianas muestran el rostro de un país destruido y más ucranianos siguen muriendo.

Fiesta en la calle y duelo en la casa

 

Mientras el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, su secretario de estado, Anthony Blinken, y el Congreso se encargan de los asuntos del este de Europa invirtiendo miles de millones de dólares que bien podrían ayudar a solventar la deuda de millones de estudiantes y graduados norteamericanos, en las calles, las escuelas, las iglesias y hasta en las tiendas de todo el país, niños y adultos pierden la vida víctimas de locos fuertemente armados gracias al descontrol de la venta de armas de fuego.

La Suprema Corte de Justicia, en vez de asumir con responsabilidad la situación, dedica su tiempo a prohibir el aborto y revisar sentencias anteriores para revocar prerrogativas que la mayoría de ese cuerpo judicial considera contrarias a sus convicciones religiosas.

Y peor aún, revoca disposiciones del estado de Nueva York para controlar la tenencia de armas de fuego.

La Segunda enmienda de la constitución establece el derecho de los ciudadanos a tener armas.

“No se enajenará el derecho de los ciudadanos a tener un arma para protegerse”, dice.

Pero no establece qué armas, quiénes pueden ser excluidos de tenerlas, ni si todos los ciudadanos tienen el derecho de portarlas cargadas.

La interpretación de la segunda enmienda como una orden divina inalcanzable por la mano humana, no es más que una vulgar justificación para proteger una cultura basada en la violencia y la ignorancia.

Si nos aferramos a esa prerrogativa, cualquier persona con problemas mentales, con precedentes criminales, de confesa intención de matar, tiene derecho a tener un arma.

Ahí están las consecuencias de una justicia y una administración carentes de responsabilidad humana y ciudadana.

Siete personas muertas en medio de una celebración patriótica, 19 niños y tres maestros asesinados en masa en una escuela, y una lista interminable de crímenes en masa, muchos de odio, semana por semana que han hecho de cualquier lugar del país en un pasillo para la muerte.

Una interpretación lógica y realista de la segunda enmienda no se contrapone al derecho de los estados a decidir las condiciones en las que un ciudadano puede ser propietario o portador de un arma de fuego; no le impide a ningún gobierno regional ni federal decidir qué clase de armas pueden comprar los ciudadanos ni las posibles penalidades por la irresponsabilidad en la forma de usarlas o guardarlas.

Las matanzas de civiles en los Estados Unidos pueden ser reducidas considerablemente si los tres poderes del estado lo deciden: si el poder ejecutivo somete un proyecto para controlar las armas, el Congreso lo aprueba y la Suprema Corte actúa con responsabilidad respaldando el carácter constitucional de la pieza legislativa.

Lamentablemente no hay acuerdo entre las tres instancias, ni lo habrá por mucho tiempo.

La Suprema Corte de Justicia está formada ahora en su mayoría por jueces que responden a los intereses de grupos cuyos valores son el fundamentalismo religioso, la violencia y la ignorancia.

Por eso seguiremos leyendo las noticias del este de Europa y de las matanzas norteamericanas.

EVH Impresa

GALERÍA DE VIDEO

FOLLOW US

 
   

 

Video de hoy

Interviews with El Vocero Hispano: Wyoming Police Chief Kim Koster

 

Edith Reyes interviews the head of Public Safety of the city of Wyoming, Michigan, Kimberly Koster.

FOTO NOTICIAS